Rendimiento Deportivo
Cómo medir el impacto del preparador físico sin engañarse con las lesiones

Cómo medir el impacto del preparador físico sin engañarse con las lesiones

Una temporada con 14 lesiones puede ser mejor que una con 9. Contar lesiones es la forma más común de evaluar el trabajo de un preparador físico y también la que más engaña. Estos son los indicadores que sí se pueden defender ante la dirección deportiva, y cómo atribuir los cambios sin prometer lo que los datos no sostienen.

Una temporada con 14 lesiones puede ser mejor que otra con 9. Parece una paradoja, pero depende de cuántas horas se entrenó y se jugó, de qué lesiones fueron y de cuántos días se perdieron cada una. Aun así, contar lesiones sigue siendo la forma más habitual de valorar el trabajo de un preparador físico, y es también la que más engaña.

Este artículo propone otra forma de hacerlo: qué indicadores se pueden defender ante una dirección deportiva, cuáles dependen realmente del preparador y cómo contar los cambios sin prometer más de lo que los datos permiten. Complementa el artículo sobre los 10 KPIs que reportar al director deportivo: aquel dice qué incluir en el informe; este trata de cómo interpretar los números sin engañarse.

Por qué contar lesiones engaña

Hay cuatro razones por las que el número bruto de lesiones dice menos de lo que parece:

  • La exposición cambia. Una temporada con copa, competición europea o más partidos amistosos tiene más horas de juego y, con las mismas condiciones, más lesiones. Si no se dividen entre las horas, se compara lo que no es comparable.
  • No todas las lesiones pesan igual. Una contractura de dos días y una rotura de ligamento cuentan igual como "una lesión". La gravedad, medida en días de baja, es lo que le importa al club.
  • Muchas no son prevenibles con carga. Las lesiones por contacto, un golpe o un mal gesto fortuito no se evitan con un buen plan de entrenamiento. Mezclarlas con las que sí dependen de la carga diluye cualquier señal.
  • La muestra es pequeña. En una plantilla de 25 jugadores, una diferencia de tres o cuatro lesiones entre temporadas está al alcance del puro azar. Es la razón por la que ninguna comparación de una sola temporada debería presentarse como una conclusión.

Indicador 1: la disponibilidad

La disponibilidad es el indicador más cercano a lo que le importa a un club: cuántos jugadores están aptos para entrenar y competir. Se puede calcular de dos formas, y conviene usar siempre la misma:

  • Por jugador: días en los que el jugador estuvo disponible entre los días posibles de la temporada.
  • Por jornada: porcentaje de la plantilla convocable cada semana, con la media de la temporada y su evolución.

Su ventaja es que incluye todas las causas de baja, no solo las que dependen del preparador, y por eso es un buen indicador de resultado para la dirección. Su limitación es la misma: no distingue qué parte se debe al trabajo del staff y cuál al azar o al cambio de plantilla.

Indicadores 2 y 3: incidencia y días de baja por 1.000 horas

Para comparar temporadas con distinto volumen de actividad, la medida estándar es la incidencia por cada 1.000 horas de exposición: lesiones divididas entre horas de entrenamiento y partido, multiplicado por 1.000. Se suele separar entre entrenamiento y partido, porque la incidencia en partido es bastante mayor.

Un ejemplo con números inventados para ilustrarlo: la temporada A tuvo 14 lesiones en 9.800 horas de exposición (1,43 por cada 1.000 horas) y la temporada B tuvo 9 lesiones en 5.600 horas (1,61 por cada 1.000 horas). La temporada con más lesiones es la de menor incidencia.

A la incidencia se añade la gravedad. El consenso del Comité Olímpico Internacional (Bahr y cols., 2020) propone expresar la carga lesional como días de baja por cada 1.000 horas, que combina cuántas lesiones hubo y cuánto duraron. Un club puede tener la misma incidencia que el año anterior y una carga lesional mucho menor si las lesiones fueron más leves.

Para poder calcularlos hace falta algo que muchos clubes no tienen: un registro con campos comunes y las horas de exposición desde el primer día. Lo explicamos en el artículo sobre el registro de lesiones y cómo no perder el historial.

Indicadores de proceso: lo que sí depende del preparador

Los indicadores de resultado (disponibilidad, incidencia) dependen de muchas cosas. Por eso conviene acompañarlos de indicadores de proceso, que miden lo que el preparador controla directamente y que se pueden defender aunque el resultado de una temporada sea malo por azar:

  • Semanas dentro del presupuesto de carga: en cuántas semanas la carga real se mantuvo en el corredor planificado. Se explica en el artículo sobre el microciclo semanal con carga aguda.
  • Exposición semanal a velocidad máxima: porcentaje de jugadores que alcanzaron su umbral de velocidad cada semana, que se desarrolla en el artículo sobre sprint y Vmax.
  • Cumplimiento de recogida de datos: porcentaje de jugadores con RPE y wellness completos cada día. Sin esto, ningún otro indicador es fiable.
  • Tiempo de respuesta ante una alerta: cuánto pasa desde que un jugador entra en zona de revisión hasta que se ajusta su carga. Es un indicador de proceso poco usado y muy defendible.

Cómo atribuir los cambios con honestidad

La parte más delicada es la atribución: decir que una mejora se debe al trabajo del preparador. Pocas veces se puede afirmar con certeza, porque no hay grupo de control y cambian muchas cosas a la vez. Estas pautas ayudan a contarlo sin exagerar:

  1. Compárate con tu propio histórico de dos o tres temporadas con las mismas definiciones, no con otros clubes ni con cifras de la literatura.
  2. Expresa todo por exposición y separa entrenamiento y partido.
  3. Lista lo que cambió además del programa: plantilla, calendario, cuerpo médico, estadio, edad media.
  4. Distingue lesiones relacionadas con la carga (musculares sin contacto) de las traumáticas.
  5. Muestra la tendencia, no un porcentaje de reducción. "Bajamos de 5 a 3,5 lesiones por cada 1.000 horas en tres temporadas" es defendible. "Redujimos un 30 % las lesiones gracias al programa" casi nunca lo es.

Traducirlo a coste, con tus propios números

Para una directiva, los días de baja se entienden mejor traducidos a dinero. El método es sencillo y se hace con datos del propio club, no con cifras de terceros:

Coste de las bajas = días de baja de la plantilla x coste medio diario de un jugador no disponible

El coste diario puede incluir el salario prorrateado, el tratamiento y el coste deportivo de no contar con el jugador; cada club decide qué incluye y debe decirlo. El artículo sobre el coste de una lesión muscular en la cantera detalla los componentes. Lo importante es que el cálculo sea transparente: la directiva debe poder ver qué se ha incluido y cuestionarlo.

Cómo contárselo a la directiva

Un buen informe de impacto cabe en una página: disponibilidad media y su evolución, incidencia y carga lesional frente al histórico, dos o tres indicadores de proceso y una nota con lo que cambió. Si no sabes cómo organizarlo, la plantilla de informe de una página es gratuita y está pensada para eso.

Un último consejo: incluye siempre un párrafo de limitaciones. Parece que resta credibilidad y hace lo contrario: una directiva confía más en el preparador que explica lo que los datos no pueden afirmar que en quien presenta una reducción perfecta.

Errores frecuentes

  • Presentar lesiones brutas sin exposición.
  • Cambiar la definición de lesión entre temporadas (por ejemplo, contar antes solo las que impedían jugar y ahora todas).
  • Prometer un porcentaje de reducción al inicio de temporada y convertirlo en objetivo del puesto.
  • Evaluar al preparador con un solo indicador. Un único número se manipula, se malinterpreta o se vuelve azar.
  • No guardar el histórico: sin él, no hay con qué compararse.

En MetrikSport la carga, el RPE y el wellness quedan registrados por jugador y por semana, de forma que los indicadores de proceso salen de los propios datos del día a día y no de una reconstrucción al final de temporada. Y el glosario recoge las definiciones de los términos de este artículo.

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Mira cómo MetrikSport registra la carga y el bienestar de cada jugador para que los indicadores de proceso salgan solos.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor indicador para evaluar a un preparador físico?
No hay uno solo. La disponibilidad de la plantilla y los días de baja por cada 1.000 horas son los más defendibles porque se relacionan con lo que le importa a un club: tener jugadores aptos. Conviene acompañarlos de indicadores de proceso, que miden lo que sí depende directamente del preparador, como el cumplimiento del plan de carga.
¿Cuántas temporadas hacen falta para comparar con garantías?
Con una sola temporada la comparación es muy frágil, porque las lesiones son pocas y el azar pesa mucho. Dos o tres temporadas de registro con las mismas definiciones y las horas de exposición ya permiten ver una tendencia, siempre con la cautela de que la plantilla y el calendario cambian.
¿Se puede demostrar que una intervención redujo las lesiones?
En un club real casi nunca con certeza, porque no hay un grupo de control y cambian muchas cosas a la vez. Lo honesto es presentar la tendencia, indicar qué cambió además del programa y evitar atribuir a una sola causa una reducción de porcentaje concreta.

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